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  • Mari

Aprender a sorprenderse

Updated: 2 days ago

A ver, ¿te has dado cuenta de que los regalos más grandes no suelen tener un hueco en nuestra habitación o casa? Tener un hueco para ellos supondría haber estado pendiente de llenar un gran vacío mientras este llegaba. Es por eso que muchas veces estos se rompen y obligan a reorganizar toda la casa.


Y es que, pasa algo parecido con las personas, las más especiales, no aparecerán en tu vida en una mañana soleada en la que todo va perfectamente. Muy probable que esas personas aparezcan en una tarde o noche de lluvias o truenos porque precisamente, nunca es el momento perfecto para una tormenta perfecta. Y porque, no hay nada más difícil para el destino que hacer que dos vidas encajen.


Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que el sabor de la vida no está ni en los sueños, ni en las metas. Mucho menos está en los logros.. Para mí, el toque y el sabor especial está en las sorpresas. Hay quienes en los cumpleaños tienen montones de regalos envueltos y pasan días sin abrirlos.. pensando el para qué abrirlos si en teoría, creen no necesitar o merecer nada más. Pero a ver, ¿realmente los regalos SE MERECEN? Es que yo creo que los regalos simplemente se dan, se reciben y se abren... pero no es cuestión de merecerlos. Muchas veces hasta creo que los regalos pueden ser injustos y caen en manos de quienes probablemente no merecen algo más que carbón.. pero creo que son precisamente los regalos los que nos brindan una nueva oportunidad para darle a nuestra vida, un rumbo diferente.


Creo que los seres humanos sufrimos de una gran enfermedad... esa que tiene como síntoma el querer controlarlo todo. ¿Por qué será que vivimos queriendo anticipar todo? Es cierto que es bueno saber lo que queremos y a dónde vamos, de hecho, creo que es importante para adueñarse de uno mismo y caminar sin dar muchas vueltas. Sin embargo, en todo intento de control y dirección de nuestra propia existencia siempre debe de haber un espacio para terminar a la deriva. Un espacio para esa magia, para el misterio y para las sorpresas.


La verdadera riqueza está en saber cuándo tomar el control y cuándo soltar el volante, apagar el WAZE o el GOOGLE MAPS, dejarse llevar y llenar tu vida con unas pizcas de alboroto. Enriquecerse no consiste en poner el mundo a nuestro servicio para que encaje, sino en estar dispuestos nosotros también a ponernos al servicio del mundo, ser unas veces pie y otras zapato.


Y es que, como dicen por ahí: "El amor muchas veces empieza en acojone". Digamos que esa es la forma del amor de decirnos: "¡¡¡AQUÍ ES!!!"


Presumimos con demasiada facilidad en nuestras redes sociales de que nos gustan las aventuras. Pero vamos.. nos pensamos que una aventura es subirse a un avión, saltar por un paracaídas y compartir la foto o el boomerang... pero a pesar de ser una experiencia excitante, le falta el toque más importante de una aventura: la incertidumbre o la sorpresa. A fin de cuentas, cuando saltas, sabes que lo más probable es que vuelvas a tocar la tierra de la que partiste. Ahí acaba todo. Sin embargo, en las auténticas aventuras el final está abierto.


La valentía está en atreverse a no volver, aunque al final acabes tomando el camino de regreso, porque no importa que vuelvas tanto como que fueras con la intención de entregarte al momento y sin retrovisor.


Las mejores historias no compran billete de ida y vuelta. Ya sea que vuelvas o no.


Asusta muchísimo el dejar de hacer lo que siempre has hecho y reconocer que hay alguien que te encanta o atrae para quien simplemente no estás preparado.. Pero en un mundo lleno de maquillaje, perfeccionismo, exigencias y caras impecables.. nada como más que quedarse en casa debajo de las sábanas, ya que es la zona más segura y da miedo abandonar tu estado habitual. Por eso el amor hace a veces temblar, porque amar es crecer y porque crecer requiere abrirse a la zona de fuera de confort.


La acción de decirle a alguien: “nunca conocí alguien como tú”, debería de considerarse como un objetivo y un peaje. Un objetivo porque nadie debería de darle el corazón a alguien que en cierto modo, no de la vuelta a su mundo y cambie su forma de ver las cosas, y un peaje, porque todo nuevo mapa o carretera asusta. .


Ve o no vayas, pero si te quedas que sea porque donde estás lo amas, no porque temes ir donde pudiste. No existe una buena vida o una mala, de hecho, no hay una sola fórmula para asegurar que vivas felizmente. No se trata de vivir soltero, en pareja o alternando... se trata de elegir lo que queremos con la libertad que te otorga el hecho de haberte atrevido a probar con plena atención, no con un pie en el agua y otro en la orilla... con ambos y de un solo salto.


Prueba, conoce, pero con el corazón abierto... y una vez lo hayas hecho, elige.. pero que no decida tu vida ni el miedo a lo nuevo... ni el amor a lo seguro y cómodo..


Y es que, creo que nadie lo suficientemente o verdaderamente genial aparecerá en el momento que lo esperas.. simplemente aparecerá cuando estés despeinado, cuando simplemente creas buscar paz, cuando solo ibas por un par de tragos..


El chiste y sabor está en dejarnos sorprender, atreverse a probar y decidir después.

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