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  • Mari

Erradiquemos esas ganas de ser "FUERTES"

De chiquita también mis padres me dijeron que tenía que ser fuerte. No se permitía el ser ñoña y bueno, en más de una ocasión, me aseguraron que las niñas que lloraban, se ponían feas. Técnicamente, quedaba prohibido expresar cualquier emoción que nos incomodara.


Entendería que a la mayoría nos lo debieron decir... Digo... es normal entre charlas con amigos y conocidos el decir: "me gustaría ser más fuerte", "si fuera más fuerte, no sufriría tanto estas cosas", "suelo ser muy fuerte" "nunca había estado así".


Yo es que esto antes lo consideraba “normal”, sin embargo, cada vez siento más tristeza y rabia al escucharlo. Me pregunto una y otra vez: ¿Qué se supone que es “ser fuerte”? ¿no sentir nada? ¿aguantar lo que es claramente inaguantable? ¿fingir estabilidad mientras estamos rotos por dentro?


Me parece que esto de ser fuerte no es nada real, ni nos sienta bien, por lo que será mejor que dejemos esa loca idea de serlo. Esto no quiere decir que vayamos a ser seres de corazón blando o que supliquemos atención a los demás 24/7, tampoco hay que ser extremista.


Pasa que cada vez que nos hacemos los locos, como si no pasara nada (cuando sí que pasa) por dentro, estamos generando un bloqueo. Imaginemos que nuestro enojo es como una ola perfecta que nace dentro de nosotros mismos, mientras otra parte nuestra esta intentando construir un muro para contenerla y que no atreviese la línea. Es como que estamos generando un mecanismo que de tanto dividirnos (una parte interna que reconoce que siente y la otra que se niega a sentir) y bloquear nos va drenando energía hasta que llega un momento en el que no podemos aguantar más y es ahí, justo ahí, cuando estallamos, caemos en una depresión o nos dan ataques de ansiedad.


Todo lo anterior por creernos "fuertes"..


No nos damos cuenta que ese momento en el que nos quedamos sin fuerzas para contener lo que sentimos es realmente nuestra oportunidad para crecer. Una ocasión perfecta para rendirnos, sentir, aceptar y normalizar todo lo que ocurre dentro de nosotros.


Dicen que el hecho de aceptar lo que se siente es un reflejo claro de coraje y honestidad.


Somos seres humanos y como tales, lo normal es que vivamos en constantes brincos de emociones.. amor, deseo, tristeza, angustia, temor, alegría.. Creo que es hora de ir abandonando un poco ese concepto de que hay emociones positivas y emociones negativas. Las emociones son emociones y punto, el aceptarlas sin juzgar.


Hace mucho, un profesor me contó la historia de dos monjes que iban camino a su monasterio, durante el camino se percataron que había que cruzar un río y cuando llegaron a la orilla, se toparon con una mujer. Ella les pidió ayuda para poder cruzarlo, ya que el agua tenía una corriente super fuerte y temía a no poderlo hacer sola. Uno de los monjes, el más joven, sabiendo que estaba prohibido tocar mujeres, se negó a brindarle una mano, el mayor, sin embargo, decidió cargarla y cruzó con ella. Ambos siguieron andando callados durante el resto del trayecto, ya casi llegando al monasterio, el joven gritando con furia dijo:“¡lo voy a contar todo! ¡sabías que estaba prohibido!”, a lo que el más viejo contestó perplejo: “¿de qué me estás hablando?”. Cuando le mencionó que se refería a la mujer y a que la había llevado en brazos, él sonrió diciendo: “es cierto que yo la he llevado al cruzar el río y allí la dejé. Mientras tú la has traído contigo todo el camino.


Es lo mismo que pasa con las emociones y sentimientos. Solo seremos capaces de soltarlas si nos atrevemos a vivirlas. Creo que un buen inicio es no intentar racionalizarlas, olvidarnos de analizarlas y de querer entender si son o no "correctas". En teoría, si lo sentimos, es correcto. Nos hemos creído esa famosa frase de pensar y luego existir, cuando no, lo cierto es que no somos seres racionales, somos seres EMOCIONALES Y SOCIALES.


Así que, paso #1: nada de racionalizar, solo sentir.


El siguiente paso es identificar qué nos dice la emoción, o cuál es el mensaje. Tipo, si estás triste, puede ser un momento idóneo para repensar tu vida, mirar dentro y escuchar lo que realmente te mueve a la felicidad. Se trata de mirar qué te apetece o no te apetece con cada emoción, dónde la sientes en el cuerpo, en qué momento de tu vida la has sentido antes, si esta situación te recuerda a otra anterior… Todas estas preguntas te ayudarán a comprender mucho mejor, bueno, a comprenderTE.


Una vez entendamos el mensaje, hay maneras de trascender lo que sientes dentro. Escribirlo es una forma muy terapéutica, es lo que suelo hacer yo al menos.. me ayuda a ordenar mis ideas, a ver distintos puntos de vista. Otra opción es hablarlo con alguien de confianza, pero asegura que sea alguien que sepa escuchar.


Repito algo que coloqué arriba, el aceptar lo que se siente requiere de mucho coraje y honestidad. Integrarlo da una fuerza interna real que no está basada en la negación ni en un bloqueo. Cuando nos escuchamos y actuamos en consecuencia encontramos nuestro centro, sabemos que estamos en el camino y eso, esa experiencia es la que nos permite SER VULNERABLES SIN SENTIRNOS DÉBILES, ser humanos sin juzgarnos, dejar de fingir para realmente SER.


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