Search
  • Mari

La tendencia de amar sin calorías

Updated: May 5

Muchas veces se nos ha dicho que el problema de la raza humana en sí, no es que vivamos usando solamente el 1% de nuestro cerebro / capacidad intelectual, sino que la problemática radica en que lo hagamos usando el mismo pequeño porcentaje pero de nuestro corazón y nuestras emociones.


Creo, y espero coincidir con muchos, que si hay una característica que pueda generalizar a la mayoría de nuestras relaciones personales es su falta de profundidad. Estamos acostumbrados a conocer mucha gente pero a la vez, las conocemos poco. Nos ligamos y agarramos con muchas personas pero con casi ninguna nos damos un beso (de los de verdad). Nos caracterizamos por ser una generación con "relaciones" o bueno, yo las llamaría más bien "conexiones" con vínculos muy débiles y de bajo nivel compromiso.

De hecho, yo esto lo añadiría como una de las característica de los Millenials, el hecho de que nos encantan  las amistades y el amor descafeinado, sin riesgos, vegano y hasta "cruelty free". En otras palabras, vivimos dentro de la tendencia de amar sin calorías.


Cuando en los años 80's empezaron a surgir los primeros productos sin azúcar, lo hicieron junto a una promesa de mantener el sabor PERO eliminando cualquier peligro o sustancia que pudiera causar algún daño, así tal cual y bajo la famosa frase de: “El mismo sabor, menos calorías”. Desde entonces, no solamente los refrescos, los lácteos, las papas y las salsas han llenado los anaqueles y han triunfado bajo el concepto de lo "sugar free o light" sino que nosotros, como consumidores, comenzamos a adoptar este tipo de modalidad hacía nuestra cultura, nuestros comportamientos y nuestros valores, donde lo superficial y lo ligero le ha ido ganando bastante terreno a lo profundo y lo duradero.


A pesar de toda la inversión de marketing y el bombardeo publicitario en medios, todos sabemos que un producto y su versión sin azúcar no saben igual, esto no evita que cuando esta se consuma persista alguna sensación de estar disfrutando el producto original. Es justo lo mismo que sucede en las relaciones emocionales, detrás de un flirteo puntual hay algo más que un simple juego e intercambio de frases. Y es que nos encanta vivir la sensación de estar practicando el amor en alguno de sus modos, y de hacerlo, además, con la garantía de no poner en riesgo nuestros sentimientos. Es como tocar el fuego con guantes o como bucear entre tiburones metido en una jaula (Ojo, lo último estoy loca por hacerlo en algún país raro como Australia, no juzgo). Se parece, pero no es lo mismo. Es un SHÍ, pero ÑO.


Muchos creen que lo que convierte a una relación en algo auténtico es su duración, sin embargo, yo creo que es el grado de implicación que tengan ambas partes. No importa que dure una vida, un año, o una simple noche loca de tragos. Lo importante es que sea el tiempo que sea, quienes la compartan se presenten el uno al otro en su versión completa, no en una versión "sin azúcar" o "light". Son las mismas defensas que impiden que salgamos lastimados las que evitan que amemos en plenitud. De este modo, cada vez que tratas de suavizar o evitar alguna emoción, automáticamente impides que las demás brillen en su máximo esplendor. Y es que al final.. no hay que ser diseñador ni pintor para saber que no existen los medios tonos.


Para disfrutar del amor, el de verdad, no basta con rozarlo, con tocarlo "por arribita", hay que meterse de lleno aún sabiendo que el riesgo de hacerlo es alto y  muchas veces hasta costoso. Nadie puede garantizarte que quien hoy dice que le interesas, mañana no se vaya o que lo que ha tardado años en construirse, no pueda en un solo soplo desvanecerse como una torre de cartas. Exponerte como un producto original o sea, con el corazón y a sabiendas que pueden rompértelo es arriesgado pero siempre es más valiente que pasarte la vida protegido por una armadura y convencido de saber lo que significa haber peleado.


Y es que lo peor que puede pasarte en la vida no es irte con el corazón roto, en pedazos o con el cuerpo lleno de heridas. Lo peor es irte sin descubrir que ni siquiera habías estado.


Ps: Ojo, estoy en paz con este tipo de productos y de hecho, soy de las locas que prefieren la Coca Cola light.





0 views

©2020 by De aquí a la luna.